05 mayo 2015

¿Dónde está el límite del humor sobre una enfermedad?


En 2012 Seth MacFarlane (creador de la conocida serie Padre de Familia) estrenó la película de comedia 'Ted', una historia en la que un oso de peluche cobra vida tras el deseo de su dueño. En cierto momento del largometraje, el guión recurre a un diálogo en que se menciona la enfermedad de Lou Gehrig de forma humorística pero que ha indignado a buena parte de los enfermos de la esclerosis lateral amiotrófica:

"De hombre a hombre, ojalá tengas ELA", se oye en la película.

Las reacciones no se hicieron esperar y voces de personas enfermas de la ELA han mostrado su malestar al entender que dicha actitud 'es una bofetada para pacientes que mueren de forma horrible'.

Este espinoso caso, provocó que tras una petición multitudinaria en Change.org, Seth tuviese que pedir disculpas además de donar 200.000$ de la recaudación de la película a la causa contra la ELA.

MacFarlane, conocido por su humor fronterizo, sostiene que "la mera mención de cualquier enfermedad no debe ser motivo de ira".

"Perdí a mi madre con el cáncer, sin embargo, hay una broma en la película que contiene la palabra cáncer", dijo. "Insto a analizar el contexto, no sea que la 'industria de la indignación' saque lo mejor de nosotros. "

La película recaudó 54 millones de dólares. Diversas voces de organizaciones de apoyo a los enfermos advierten que hay que frenar esa tendencia nada favorable para personas que sufren esta enfermedad mortal y para sus familias. 

Sin duda, el delicado asunto debe ser tomado en cuenta por su inabarcable sensibilidad y daño a personas ajenas. Sin embargo, y como comentario desde un lado algo más positivo, la repercusión de este tipo de noticias hace que mucha más población tenga conocimiento de la existencia de la (ya cada vez menos) desconocida ELA. Es el lado positivo de este caso, cuando desde el sector más sensibilizado en el que estamos muchos, vemos la tarea de difundir al mundo la existencia de ella como una de nuestras tareas prioritarias. 

A pesar de sentir como un deber el posicionamiento junto a las personas enfermas y más débiles, no sería desacertado tener presente que hemos de contrastar el tono, el sentido, la intención, el contexto y el espacio en que se dicen las cosas. ¿Sabríamos reírnos igual si volviésemos a ver un monólogo de Gila sobre la guerra? ¿Qué opinarán los familiares de víctimas desaparecidas en la guerra?

¿Hasta qué punto la broma en la película Ted ha conseguido más repercusión en la mesura en que la gente ha tomado conciencia de lo qué es la ELA, incluso más allá de la campaña de 2014 en la que personas de todo el mundo se volcaban un cubo de agua helada sin entender por qué lo hacían más que por grabarse en video?

Dejo la pregunta abierta y animaos con vuestros comentarios!

2 comentarios:

  1. Yo no vi la película, pero sí que he leído sobre ella. Ojalá el productor, viendo las reacciones de los enfermos de ELA, hubiese tenido la elegancia de donar algunos de esos millones, para la investigación contra la ELA. Yo lo hubiera hecho.

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